La seguridad contra incendios es una preocupación primordial en cualquier estructura, ya sea residencial, comercial o industrial. Uno de los aspectos más importantes en la seguridad en incendios es la gestión adecuada del humo que se genera en el mismo. La extracción de humos desempeña un papel fundamental en este proceso, ayudando a evitar riesgos para la vida humana y la integridad de la propiedad.
Durante un incendio, el humo puede propagarse rápidamente, reduciendo la visibilidad y dificultando la evacuación segura de las personas atrapadas en el interior de un edificio. Además, el humo contiene una variedad de sustancias tóxicas que pueden representar graves riesgos para la salud de las personas expuestas. Por lo tanto, es muy importante implementar sistemas de extracción de humos efectivos para controlar y disipar el humo lo más rápido posible.
Estos sistemas están diseñados para eliminar el humo y el calor del interior de un edificio durante un incendio. Suelen incluir ventiladores y conductos que aspiran el humo y lo dirigen hacia el exterior, ayudando así a mantener las vías de evacuación despejadas y a prevenir la acumulación de humo en áreas críticas, como escaleras y pasillos.
Además de facilitar la evacuación segura, la extracción de humos también contribuye a proteger la estructura del edificio, ya que el calor y la presión generados por un incendio, pueden causar daños estructurales significativos. Al eliminar el calor y el humo del interior del edificio, los sistemas de extracción de humos ayudan a reducir la carga térmica sobre la estructura y a minimizar el riesgo de colapso.
¿Qué dice la normativa?
Es importante destacar que los sistemas de extracción de humos deben instalarse y mantenerse de acuerdo con las normativas y estándares de seguridad vigentes. El Documento Básico de Seguridad en caso de incendio del Código Técnico de la Edificación (CTE DB SI) establece unas pautas sobre medidas específicas que hay que tomar para compartimentar el edificio para facilitar el control y la extinción del incendio, así como incrementar la seguridad de las personas durante el periodo de evacuación y la entrada de los servicios de extinción.
La sección SI 1 del CTE (que puedes consultar al completo aquí) regula las dimensiones máximas de áreas de propagación interior del fuego según el uso del edificio y la resistencia al fuego de los elementos constructivos. El apartado SI 3 del CTE detalla la extracción de humos en caso de incendio para garantizar la seguridad durante la evacuación. La ventilación es crucial para esta extracción, pudiendo ser natural o mecánica. Se sectorizan áreas según el sistema elegido, generalmente 2000 m² para ventilación natural y 2600 m² para mecánica. Factores como el combustible y características del local determinan la tipología del incendio y el diseño del sistema de ventilación requerido, ya sea natural o forzado. Si es natural, el tamaño de los conductos depende de las características térmicas y másicas del humo, así como del coeficiente aerodinámico del sistema. En sistemas mecánicos con ventiladores, un diseño adecuado garantiza la extracción independientemente de las condiciones exteriores. La activación de los ventiladores varía según caudal másico y temperatura del humo, presión y temperatura del aire exterior, y la presencia de sistemas de control de incendios.
Ventilación y extracción de humo en aparcamientos.
Los edificios destinados a aparcamiento y garajes suelen ser espacios cerrados. Como tal, están sujetos a normativas de ventilación que pueden requerir sistemas de ventilación natural o mecánica.
Para la ventilación natural, se exige la instalación de aberturas mixtas en áreas opuestas de la envolvente del edificio, asegurando una distribución homogénea del aire y una distancia máxima de 25 metros entre cualquier punto del recinto y la abertura más cercana. En casos de aparcamientos pequeños, se pueden utilizar aberturas de admisión y extracción con una separación vertical mínima de 1,5 m.
En cambio, la ventilación mecánica implica el uso de sistemas de extracción y admisión controlados por ventiladores. Estos sistemas pueden ser de simple flujo, donde la admisión es natural y la extracción es mecánica, o de doble flujo, donde tanto la admisión como la extracción son mecánicas. En ambos casos, se debe evitar el estancamiento de gases contaminantes, asegurando la adecuada distribución del aire.
Además, se deben instalar detectores de monóxido de carbono (CO) en cada planta que activen automáticamente aspiradores mecánicos si se detectan concentraciones peligrosas de CO, definidas como 50 partes por millón (ppm) en aparcamientos con empleados y 100 ppm en aquellos sin empleados.
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